Esta situación hace que dependan de los traficantes para disponer de
comida, dinero, vestimenta y atender otras necesidades. Además sin lugar
a dudas, emplean con frecuencia, todo tipo de violencia y amenazas. La
violencia psicológica, física y sexual asociada con el tráfico y la
explotación sexuales provoca, depresiones, intentos de suicidio,
lesiones físicas graves y hasta la muerte. La participación en la
industria del sexo conlleva riesgo de adquirir enfermedades de
transmisión sexual, y más teniendo en cuenta que las victimas no tienen
libertad a la hora de usar preservativos.

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